Romaníes vive en la exclusión pero la normalidad no es noticia
Representan el 5% de la población andaluza y aunque un tercio de estos 300.000 ciudadanos viven en situación de marginalidad, son más los que llevan una vida normalizada, integrados y participativos en la sociedad, aunque esa mayoría sea la parte más oculta de la minoría étnica más numerosa en nuestro país.Aunque siglos de discriminación hacia los gitanos no se borran de la noche a la mañana, por eso tiene un Día Internacional (8 de abril) para recordar sus dificultades, la presencia de gitanos en la política, las Fuerzas de Seguridad del Estado o la Universidad son pequeños pasos que no copan titulares pero reflejan un proceso más lento de lo deseable pero sumamente importante.
Es un camino labrado a base de pequeños gestos, como el del padre y los tíos de Manuel Flores, que probablemente nunca pensaron, allá por el 36, que al ingresar en la Guardia Civil para perseguir bandoleros estaban inaugurando toda una saga de agentes gitanos. O el de los padres de Carmen y Juan Silva, dedicados a la venta ambulante que impulsaron, sin discriminación por sexo, a sus hijos a labrarse un futuro estudiando Derecho, aunque a la abuela no le gustara que su nieta andara entre delincuentes. O el del jefe de Sandra Heredia, la primera universitaria de su familia, que tras terminar las prácticas en su hotel no dudó en hacer de esta chica de 24 años, hija de un joyero gitano cordobés, licenciada en Empresariales y Turismo y que domina el inglés y el francés, la responsable de recepción de su establecimiento, la cara del hotel ante sus clientes, aunque fuera más morena de lo habitual. O el de quienes decidieron luchar por los derechos de su pueblo desde dentro, metiéndose de lleno en la política, como los concejales del PP Antonio Heredia (La Línea) y Andrés Núñez (Chiclana) o Luis Rebeco, que impulsa en Jerez un partido fundado por gitanos para presentarse a las municipales de 2011.
Manuel Flores. Guardia civil
Los Flores, toda una saga en la Benemérita
Si en el flamenco hay amplias sagas de familias gitanas, la Guardia Civil también tiene la suya. Hasta 22 tricornios llevan el apellido Flores en la etiqueta. Manuel es la segunda generación. Hijo, sobrino, padre, hermano, primo y tío de guardias civiles, lleva 35 años en el cuerpo. “Nací en un cuartel”, recuerda este agente oriundo de Pruna (Sevilla) que actualmente presta servicio en en Trebujena (Cádiz). “Rara es la promoción en la que no hay alguien de la familia”, reconoce. La última es una sobrina, la primera mujer de la familia que ingresa aunque “curiosamente las mujeres de la familia, como mis hermanas, están casadas con guardias”. La oveja negra es un primo policía nacional pero fue, justifica, porque “se examinó y aprobó el ingreso en las dos, pero le llamaron antes de la Policía”.
Asegura que en “esta empresa divina” hay más gitanos de lo que parece y él ha tenido compañeros en varios destinos, aunque eso no les ha “unido ni desunido más”. Tampoco influye en su trabajo. “Siempre he cumplido con mi deber y cuando ha habido un delincuente gitano se detiene y punto”. Reconoce que en su entorno más inmediato “no vivimos como otros gitanos, de hecho yo visito a otros familiares en Pruna o Málaga y tienen otras vivencias, creencias y hay cosas que me chocan. Por ejemplo, mis dos hermanos y yo no estamos casados con gitanas, y mis hijos tampoco”.
Carmen Silva. Abogada
Del comercio ambulante a la Universidad de Derecho
Carmen Silva, de 34 años, estudió la carrera de Derecho en la Universidad Hispalense, como su hermano Juan, compaginando los libros con el negocio familiar de venta ambulante, al que tenía que ayudar. Sus padres no pusieron impedimento a que estudiara por ser mujer, ni tampoco a la carrera elegida. “Sólo a mi abuela no le gustaba porque no quería que andara entre delincuentes, me decía que por qué no estudiaba para maestra”, recuerda. No obstante, reconoce que su experiencia “es un granito de arena en las familias gitanas, porque sólo el 1% llegamos a la Universidad”. En su promoción, sólo coincidió con un compañero gitano. Su trabajo en el servicio jurídico de la Asociación de Mujeres Gitanas de Andalucía (Amuradi) se centra sobre todo en asesorar y hacer trámites administrativos porque “hay usuarios que se ven inmersos en procesos que con un simple escrito se resuelven”. “Filtramos los casos e intervenimos cuando un usuario está en proceso de integración y vemos que se puede paralizar, no es un abogado gratis para cualquier gitano con un problema judicial”, explica. Aunque no se mueve mucho en los juzgados, recuerda una anécdota de un abogado amigo de su hermano, no gitano, que acudió una vez sin traje y con barba porque habían detenido a un cliente gitano suyo “y la policía lo trato fatal porque creían que era un familiar”.
Antonio Heredia. Concejal en la línea (Cádiz)
Un pie en la política para mover el mundo
Fue una ex edil de San Roque, Rosario Cortés Molina, quien dio a Antonio Heredia el impulso definitivo para meterse de lleno en política. "Me dijo que el movimiento asociativo estaba bien pero que los hilos se mueven en la política", recuerda. Antonio, de 36 años y natural de La Línea (Cádiz), estaba inmerso en la Unión Romaní y "como muchos ciudadanos, veía la política como algo lejano" hasta que decidió dar un paso más y se afilió a un partido. Primero fue el GIL, aunque tras su disolución, pasó al grupo mixto y finalmente al PP donde dice encontrarse "muy a gusto". Considera un "estereotipo que todos los gitanos tengan que ser de izquierdas". "Entiendo que al salir de la dictadura la tendencia fuera a la izquierda pero los que no hemos vivido esa época vemos que el PP no tiene nada que ver con eso e ideológicamente, la diversidad es importante", defiende. Desde 2001, es concejal del Ayuntamiento linense, donde durante tres legislatura ha pasado por las concejalías de Minorías Étnicas, a la que luego se añadió e Inmigración, y actualmente lleva Participación Ciudadana. Aunque reconoce que aún son pocos los gitanos en política, "de unos años para acá, después del boom asociativo, participamos cada vez más en las listas electorales", una participación que defiende porque "la política es lo que mueve el mundo y lo que nos puede ayudar a progresar".
Luis Rebeco. Fundador Partido Gitano
Un partido gitano que gobierne para todos los jerezanos
A Luis Rebeco también le interesa la política pero, tras militar durante veinte años en el PSOE, sentía que no le daban “paso” para participar en la política de su pueblo, Jerez. “Habíamos cuatro o cinco gitanos pero sólo nos hartamos de pegar carteles y trabajar mucho”, afirma. Desde hace un año prepara la fundación de un partido impulsado por gitanos en la localidad gaditana con el que aspira a presentarse en las elecciones municipales de 2011. “Estamos redactando los Estatutos y yo creo que para junio ya estará constituido oficialmente. Tenemos unos mil afiliados”, asegura. Rebeco afirma que, aunque el objetivo es que lo impulsen gitanos porque “queremos formarlos para que se impliquen más en la política activa, sobre todo a los jóvenes”, el partido quiere gobernar para todos porque “en Jerez no tenemos problemas de discriminación como en otras ciudades, hay pocos jerezanos gitanos puros y también son pocos los que no tienen nada de gitanos, estamos asentados desde hace mucho y la integración es plena”, asegura. Rebeco define el ideario del partido, que aún no tiene nombre, como “de centro” cuyo objetivo es “crear riqueza para Jerez, ayudando a las pymes, porque está acusando especialmente la crisis políticas de empleo y sociales para los colectivos más desfavorecidos, especialmente los inmigrantes.





















La presencia de jóvenes gitanos en las aulas universitarias ha dejado de suscitar sorpresa, pero los protagonistas del cambio reconocen que el camino no ha sido fácil y que la discriminación hacia los 600.000 gitanos españoles continúa instalada en la sociedad y en las esferas políticas. "La realidad gitana es como una medalla de dos caras: la del pesimismo por sus índices de paro, analfabetismo, marginación y persecución, y la del optimismo", explica el presidente de Unión Romaní, Juan de Dios Ramírez Heredia, con motivo de la celebración, ayer, del Día Mundial de los Gitanos. "La cara optimista dice que jamás hubo tantos jóvenes universitarios gitanos como ahora", apunta Ramírez, quien cree que "solo la cultura nos dará las armas necesarias para poder salir adelante y defender la igualdad de condiciones de los gitanos". Diego García tiene 23 años y compagina la licenciatura de Psicopedagogía con la preparación de las oposiciones tras haber finalizado Magisterio. "Estudié Magisterio porque quería ser educador y hacerles ver a los niños y adolescentes gitanos que podemos llegar a la universidad y que no debemos conformarnos con lo que la sociedad cree que somos", sentencia García. García fue a un colegio situado en un barrio marginal malagueño y, aunque contó con el apoyo familiar, reconoce que "no encontró la misma complicidad en algunos profesores". "Uno llegó a decirle a mi abuela que yo no sería nada en la vida y que ni intentara estudiar", dice. Ahora espera "verlo en algún centro y poder decirle que se equivocó, que soy uno más y que puedo inculcar otros valores, muy distintos a los que él enseñaba", apostilla. "La mujer gitana ha tenido que luchar contra una doble marginación: por ser mujer, como todas las mujeres payas y por ser gitana, al enfrentarse a la idea machista que los gitanos hemos tenido a lo largo de tanto tiempo", dice Ramírez.
Premiada en varias ocasiones por sus calificaciones académicas, E. R. ha estudiado Pedagogía, Educación Social y actualmente realiza el doctorado a la vez que concluye Psicopedagogía. R. recuerda que llegó a la universidad "sin esperarlo" y empujada por su madre: "Era noviembre, las clases estaban empezadas y mi madre me preguntó qué hacía en casa, y me dijo que tenía que buscarme la vida, que no podía quedarme allí después de haber hecho selectividad". "El concepto de gitano está muy asociado a chabolismo, delincuencia y es muy difícil de acabar de manera radical, necesitamos mucho tiempo y gente que luche", opina . Su familia también la animó para que estudiara y, una vez terminada su primera carrera, R. recuerda cómo su abuelo asistió a su graduación. "Mi abuelo está muy orgulloso, ha colocado las orlas en el salón y ya incluso le conocen los rectores de las universidades pública y privada de Salamanca", confiesa. "Un 8 de abril de 1971 gitanos procedentes de 25 países europeos nos reunimos en Londres", recuerda Ramírez Heredia, investido el año pasado doctor honoris causa por la Universidad de Cádiz. Treinta y ocho años después de aquella fecha, "un antes y después para los 14 millones de gitanos del mundo", Ramírez subraya que su pueblo "sigue teniendo el mayor índice de paro de Europa y sobre él aún se ceba la lacra terrible del analfabetismo, que roza el 40%". "Cuando nos horrorizamos por el medio millón de gitanos que murieron en las cámaras de gas nazis y contemplamos la persecución que están sufriendo hoy muchos miembros de nuestra comunidad en países como Italia uno piensa que la nube negra que representó aquel periodo de la historia no ha terminado de pasar", sostiene Ramírez. Ramírez, que fue diputado y eurodiputado del PSOE, denuncia la "incapacidad" y "falta de generosidad" de los partidos políticos al no situar a ningún militante gitano, "que los hay", en "lugares que les permitan hablar con voz propia en el Parlamento".
EducaciónLa ponente del informe, Magda KÓSÁNÉ KOVÁCS (PSE, Hungría) sostiene que los sistemas educativos son selectivos y destaca la necesidad de políticas educativas focalizadas para llegar a las familias romaníes y estimular su participación activa (párrafo 4).Solicita a la UE que ayude a los romaníes a aumentar sus cualificaciones como asunto prioritario (§6). También insta a los Estados miembros a que garanticen que las jóvenes romaníes tengan acceso en términos de igualdad a una educación de calidad y a que introduzcan incentivos (por ejemplo, oportunidades de desarrollo profesional) para atraer a profesores altamente cualificados hacia escuelas situadas en zonas social y económicamente más desfavorecidas (párrafo 6).El documento critica la sobrerrepresentación de niños romaníes en las escuelas especiales, asignados a esas escuelas sin que exista justificación para ello. Indica que obligar a niños que han sido ilegalmente clasificados como deficientes mentales a asistir a escuelas especiales es discriminatorio y constituye una grave violación de su derecho fundamental a una educación de calidad (párrafo 45).Perspectiva de géneroLos diputados urgen a los Gobiernos de los Estados miembros a mejorar la independencia económica de las mujeres romaníes promoviendo el empleo autónomo, el acceso a microcréditos y estimulando una economía de servicios en el seno de sus propias aglomeraciones (párrafo 20). Piden a los Gobiernos de los Estados miembros que elaboren sistemas de incentivos, por ejemplo, a través de ventajas fiscales, para las empresas que emplean a mujeres gitanas (párrafo 21).El informe anima a los Estados miembros a establecer medidas destinadas a prevenir la discriminación a la que se enfrentan las mujeres romaníes, a fin de mejorar su situación socioeconómica y asegurar su acceso a servicios sanitarios, de guardería y de educación de alta calidad, como condiciones previas para el empleo.